11/1/2010

Motivación y Autocontrol



La motivación es una fuerza o impulso que nos lleva a conseguir un objetivo o una meta; este impulso puede ser interno, es decir, estar en nosotros mismos, o externo, cuando pertenece al medio que nos rodea.
Cuando realizamos alguna actividad con la finalidad de conseguir o de obtener algún pago o recompensa, estamos siendo motivados por situaciones externas; en cambio, cuando las realizamos por la satisfacción que ellas nos producen, estamos siendo motivados internamente.

Algunas circunstancias que interfieren en tu motivación para estudiar y aprender son:
-Temor al fracaso.
- No encontrar el para qué.
- Tener demasiadas actividades.
- Interrupciones constantes.
- Dificultades con la materia debido a la falta de bases.

Para contrarrestar estas circunstancias y mejorar tu motivación para el estudio y el aprendizaje te presentamos las siguientes sugerencias:
- Define tu meta u objetivo.
- Organiza y jerarquiza tus actividades.
- Selecciona un lugar adecuado para estudiar.
- Organiza los libros y materiales que necesites.
- Establece metas de aprendizaje a corto plazo.
- Conoce tus resultados y trázate metas más altas.
- Practica tus conocimientos.

Se dice que una persona tiene autocontrol cuando presenta un comportamiento que era poco probable que apareciese debido a limitaciones externas o internas, aun cuando dicho comportamiento fuese desagradable para ella.

Por medio del autocontrol se puede alcanzar:
- Que una conducta que se consideraba poco probable en una persona se vea incrementada; ejemplo: si sólo se estudia cuando se va a presentar examen, se espera que mediante el autocontrol aumente consideradamente el tiempo de estudio.
- Que toleres las situaciones adversas, para lograr resultados positivos a largo plazo; ejemplo: tolerar el comportamiento no aceptable de algún compañero de equipo, para poder realizar el trabajo encomendado.

Algunas estrategias para lograr el autocontrol son:
- Modificar el ambiente antes de que aparezca la conducta que queremos cambiar.
- Obtener una recompensa después de haber realizado una conducta deseada.



Los cuatro propulsores del Poder

Para avanzar realmente en el camino hacia el éxito, necesitarás cuatro propulsores del poder: motivación, compromiso, responsabilidad e iniciativa. Al promover la acción frente al cambio, esta poderosa combinación te ayudará a avanzar hacia oportunidades de aprendizaje cada vez mayores.

Motivación
Cuando estés preparado para la acción, pon a trabajar tu motivación. Ésta te proporciona la energía que aumenta tu impulso hacia el logro. Muchos y variados son los elementos de motivación de las personas. Algunos ejemplos son:
- Automejoramiento
- Aprendizaje de una habilidad comercial
- Deseo de tener un negocio propio
- Ganar dinero
- Causar buena impresión en amigos o familiares
- Mantener una familia o mudarse a un mejor vecindario
- Ahorrar para el futuro



Todos tenemos altas y bajas de energía, y unos días son mejores que otros. ¿Cómo puedes sentirte motivado?
- Decide qué quieres. Concentra tu energía en una dirección específica.
- Establece una recompensa. Promete hacer algo bueno por ti cuando tengas éxito.
- Elimina los obstáculos. Un obstáculo puede se cualquier cosa, desde un problema de salud hasta una figura de autoridad absorbente o una autoimagen negativa.
- Da el primer paso. Por lo general, ésta es la parte más difícil, casi siempre debido al temor al cambio o a lo desconocido. Imagina que tratas de hacer ejercicio cuando te sientes tan perezoso que no puedes pensar en moverte. Después de cinco minutos, tu energía puede revivir, permitiéndote seguir adelante. Cierta ley de física, la primera ley del movimiento de Newton, establece que las cosas en movimiento tienden a segur en este estado. Sin embargo las cosas en reposo tienden a seguir en reposo. Sé una persona en movimiento.

Por ejemplo, ¿qué sucedería si necesitaras motivarte para mantener limpia tu recámara? El desorden es tal que interfiere con tu concentración. Decides poner en práctica dos estrategias: la primera, apartarás un periodo de dos horas a la semana para llevar a cabo una limpieza general, y segunda, todos los días harás el esfuerzo de recoger tus cosas y ponerlas en su lugar. Te prometes a ti mismo que si haces esto por lo menos durante un mes, te premiarás con la compra de algo que deseas, quizá un teléfono celular o un reproductor portátil de discos compactos. Trabaja en la eliminación de obstáculos como tus hábitos de ver televisión como técnica de escape y de lanzar las cosas al suelo en forma automática. Da el primer paso; programa para mañana tu primera limpieza de dos horas. Si sigues adelante, tu motivación tendrá una recompensa.

Motívate eliminando los obstáculos del camino hacia el éxito
Compromiso
¿Cómo concentras tu energía? Haz un compromiso.
Un compromiso significa que harás lo que dijiste que harías. Requiere de honestidad e integridad. Cuando cumples un compromiso, pruebas a los demás, así como a ti mismo, que pueden confiar en tus palabras y en tus intenciones. Una persona comprometida cumple sus promesas.

Con frecuencia, el compromiso se prolonga. Puedes comprometerte a asistir a una reunión de estudio una tarde específica de la semana próxima, pero con mayor frecuencia te comprometerás a empresas a largo plazo, por ejemplo: “Me comprometo a terminar la escuela el año próximo”, o “Hice el compromiso de mejorar mi salud haciendo ejercicio”, o “Estoy comprometido a cambiar la forma de relacionarme con mis padres”. No sólo haces una promesa, sino que te apegas a ésta durante el tiempo que tu compromiso lo requiera.

Comprometerse exige que concentres tu energía en algo específico. A fin de comprometerse con éxito, debes establecer tu meta específica y el proceso que emplearás para lograrla.

¿Cómo puedes hacer y cumplir un compromiso?
- Establece tu compromiso en forma concreta. Es difícil comprometerse a algo como: “Voy a mejorar”, puesto que no se establecen tareas claras. ¿Cómo vas a mejorar? ¿Mejorarás su cuerpo? ¿Tu mente? ¿Tus habilidades? Comprométete a algo específico como: “Caminaré dos kilómetros todos los días, de ida y vuelta en las tardes”, y será más probable que obtengas resultados.
- Comienza y observa tu progreso. El largo camino de un compromiso puede ser desalentador. Observar las mejoras en el trayecto, sin importar si son graduales o pequeñas, puede ayudarte a crear un momento. Por ejemplo, camina todos los días durante una semana y evalúa los efectos positivos de tu ejercicio.

- Renueva tu compromiso en forma regular. ¿Cuántas veces te has comprometido a levantarte más temprano, estudiar más, dejar de fumar, leer el periódico todos los días, tratar de no gritar, sólo para darte cuenta de que tu resolución desaparece con el tiempo? Las personas tienen momentos de inspiración cuando sienten que pueden comprometerse a hacer algo para siempre, hasta que aparece la fatiga normal de todos los días y apaga todas esas buenas intenciones. No sientas que eres un fracasado si no cumples un compromiso, es normal. Renueva tus fuerzas al pensar en la forma en que tu compromiso te beneficia a ti y a quienes te rodean. Si estás ocupado en tus exámenes y dejas de salir a caminar durante una semana, puedes tomarte un momento para recordar que la caminata te proporciona mayor energía, acelera tu metabolismo y reduce el estrés haciendo que descanse el cerebro.
- Recuerda tu compromiso. Busca formas de asegurarte que recordarás los compromisos que hiciste. Has una lista de éstos y guárdala en tu agenda. Si los compromisos incluyen eventos o proyectos que tendrán lugar en fechas específicas, asegúrate de anotarlos en el calendario. Pega notas en el refrigerador, en una pared o en algún espejo. Solicita a quienes están cerca de ti que te recuerden tu compromiso, si notan que te alejas de éste. Será más probable que salgas a caminar si pides a tus amigos que te llamen cuando no te vean en la calle a la hora establecida todos los días.



Hacer y cumplir tus compromisos te beneficia de muchas manceras. Te ayuda a mantener una concentración tan continua como sea posible en tus metas más importantes. Te ofrece una sensación de logro al experimentar crecimiento y progreso graduales. Además, te ayuda a obtener la confianza y el respeto de las personas con quienes te comprometes, lo que con frecuencia da como resultado que aquéllos hagan valiosos compromisos contigo.

Responsabilidad
Si tú eres responsable, enfrentas las tareas o eventos con un curso de acción apropiado; mediante este tipo de respuesta, te vuelves confiable y honesto.

Una persona responsable:
- Hace lo necesario.
- Sigue el curso de acción más apropiado.
- Hace lo necesario empleando sus mejores habilidades.
- Hace lo necesario a tiempo.

Tal vez estos lineamientos sean fáciles de comprender, pero requieren de esfuerzo para seguirlos. Mediante ellos, puedes crear una atmósfera en la que tus profesores, supervisores, parientes y amigos confíen en tus habilidades. La confianza te da la oportunidad de crecer; cuando los demás confían en ti, suelen darte, en forma gradual, oportunidades para desarrollar tus habilidades a través de diversas tareas, puesto que ya demostraste que puedes manejarte por ti mismo. La confianza, la libertad y el éxito se construyen uno a partir del otro.

Con la confianza viene el respeto. Cuando las personas confían en la forma en que te responsabilizas de ti y de tus tareas, también te respetan. El respeto, al igual que la confianza, conlleva asimismo mayor libertad y oportunidades. Los supervisores otorgan ascensos a los empleados que ellos respetan; los profesores confían a los estudiantes que merecen su respeto deberes y tareas especiales; el respeto hace que una amistad sea más profunda y más fuerte. Más importante aún es el respeto hacia ti que desarrollas al probarte que cumples tus promesas.
Las personas responsables obtienen poder y oportunidades al probar que son capaces de aprovecharlas en forma óptima. Cuando tienes la oportunidad de controlar varias tareas o actividades de alto nivel, tienes el poder de decidir cómo realizarlas y qué tan bien resultarán. Esto nos lleva de vuelta a la responsabilidad; con el poder, surge la responsabilidad de utilizarlo en forma responsable. Conserva el ciclo.

Iniciativa
No puedes ser responsable si no tienes iniciativa.
La iniciativa te ayuda a comenzar una empresa, te alienta a empezar tu tarea. Te ayuda a superar la difícil labor de iniciar la jornada y te mantiene en movimiento. Te permite responder en forma continua ante cualquier tarea que se te presente.
Cuando utilizas tu iniciativa, das el primer paso por sí solo, en lugar de tener que ser remolcado por la gente, las reglas o los requerimientos. Tienes iniciativa cuando acudes a un asesor para pedir ayuda con un problema académico; cuando hablas con un amigo sobre algo que dijo y te molestó; cuando levantas la mano para hablar en clase. Tienes iniciativa cuando desarrollas una mejor forma de realizar un trabajo o cuando empiezas a hacer 50 abdominales por las mañanas.

Asimismo, la iniciativa te permite hacer más de lo que se espera de ti; situación que, con frecuencia, capta una atención positiva tanto en la escuela como en el trabajo. Tienes iniciativa cuando ayudas a un compañero de clase con un proyecto, después de terminar tus tareas; cuando agradeces un pequeño favor, cuando tienes un gesto de bondad inesperado hacia una persona u ofrece tus servicios como voluntario para ayudar a quienes lo necesitan. La iniciativa es una chispa. Incluso si cuentas con el resto del equipo, sin iniciativa tendrás problemas para salir del estacionamiento.






El final se encuentra en donde tú decides que esté y las oportunidades se acaban cuando tú dejas de buscarlas.